Saludos para los fervientes y fieles seguidores de Pueblos para contar.
Próximo destino. Cachi, Salta.
El mundo de Zoe from pueblosparacontar on Vimeo.
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El rosario del soldado from pueblosparacontar on Vimeo.
Agua que no has de beber... from pueblosparacontar on Vimeo.
Mitosis from pueblosparacontar on Vimeo.
Juego de a tres from pueblosparacontar on Vimeo.




La Pianista from pueblosparacontar on Vimeo.
Al ritmo del corazón from pueblosparacontar on Vimeo.
BYOX from pueblosparacontar on Vimeo.

Cámara en manito from pueblosparacontar on Vimeo.


Camino a Carmensa from pueblosparacontar on Vimeo.

Se avecinan los últimos días en Caucete y en la Villa Independencia, donde se realizaron un par de documentales, uno de ellos sobre un cine llamado "Oliver", un cine colosal que en otras épocas fue el punto de encuentro de cientos de cauceteros y que luego del último terremoto en 1977 sucumbió dejando apenas algunas vestigios y un imaginario cultural que ahora apenas puede descifrarse entre la juventud caucetera. Este documental es una herramienta para tratar de generar un reclamo y proyectar en un futuro el realzamiento de esa fortaleza cultural que propone el cine y su espacio de encuentro social.
Escrito en el agua, Caucete, San Juan, Octubre 2007.
Cortometraje de la localidad de Caucete, San juan. En el que se desarrolla una ucronía con respecto a la muerte de Deolinda Correa, también conocida como la Difunta Correa.
Comenzamos con sintomas que no predican más que buenos augurios. Tras una intensa semana de rodaje, en Maciá el cine volvió a ser lo que fue antaño cuando habitaban los espíritus cinematográficos en la única sala del pueblo. Ahora tomaron las posta unos gurises, que banda de punk rock progresivo mediante, agarraron al vuelo todo lo que el taller propuso en el transcurso de la semana. El rodaje contó con varias locaciones, vestuario cedido por el teatro de Maciá que cuenta con más de 4 mil prendas, la policía local nos tendió una mano al ofrecerse como extras, hubo travellings volswagueros, sonidistas detallistas, camarógrafas puntillosas, una directora con aires a lo Martel y un puñado de actores que entre planos nos bendecían tocando temas de Bowie en la criolla. Maciá es un pueblo que despilfarra calidez por todos lados, nos cobijaron Carmen y Hugo, los padres del rector de la escuela Daniel y de Evangelina, actriz, dramaturga, profesora de literatura y mamá de Nahuel uno de los ciento de niños prodigios con los que cuenta este pequeño poblado mesopotámico que se empeñó en demostrarnos lo importante que resulta llevar a cabo este tipo de talleres. Gracias a Marta Paula, secretaria de cultura maciaense, que nos ayudó a crear un vínculo con todas las instituciones para el correcto desarrollo del taller y nos cocinó unos almuerzos y unas cenas por demás alentadoras. Ahora nos encontramos de paso en Santa Fe por una cuestión técnica relacionada con nuestra pequeña isla de edición. Dentro de un par de dias rumbeamos para Cuyo, allá en la localidad de San Martín nos esperan con ganas de hacer más cine.
Pueblos para contar es un proyecto que no sólo realizará talleres de cine sino que también incursionará en otros talleres con cierto desarrollo audiovisual:
El taller tiene como fin acercar herramientas que permitan a las comunidades convertirse en productoras de su propio informativo audiovisual a partir de la fabulación de las noticias incluidas en el mismo, logrando falsos testimonios que tengan como fuente primordial elementos comunes a la liturgia local tales como símbolos históricos, leyendas urbanas, mitos, personalidades populares, establecimientos o estatuas representativas, etc.
El taller tiene una duración de cuatro días, culminando en la finalización del cuarto con la proyección de cada uno de los segmentos como separadores incluidos en la exhibición de las películas pertenecientes al cine ambulante.
Consiste en la lectura de cuentos correspondientes a diversas épocas de la literatura universal, incluyendo autores nacionales como de otras procedencias, el fin es estimular un proceso de construcción audiovisual en donde los participantes puedan desarrollar una segunda lectura del cuento, esta vez en público, apoyada por la proyección visual y sonora de un registro realizado por los participantes. Este registro, inspirado a partir de la primer lectura del cuento, consiste en imágenes, sonidos, dibujos, etc… que los participantes obtuvieron tanto en el plano perceptivo y abstracto que les generó la historia, como en un plano más figurativo a través de imágenes y sonidos concretos. De la misma manera la intención es también poder incentivar la narración de cuentos populares e historias autóctonas de autores locales.
